Archivos para febrero, 2010

Cannibalism (by nadianox)

Publicado: 8 febrero, 2010 en General

I grabbed that butcher’s knife
from the kitchen counter top
and as you stood there in disbelief
I cut my chest open.
I felt the blade
cut through my flesh,
and ripped my heart out
with my bare hands.
I placed it in front of you
throbbing, still beating,
bleeding away.
You stayed still,
looked away.
I interpreted your silence,
so I took it back
and ate it.
I felt the pain
as my teeth ripped it apart
slowly,
the blood dripping down my throat
mixing with the mute tears.
I swallowed and threw up,
threw up and swallowed.
I didn’t want it back.
Somehow it seemed more appropriate
to have a hole now
where my heart once was.

————–

Me apropié del cuchillo de carnicero,

que reposaba sobre el banco de la cocina

te quedaste incrédulo

me abrí el pecho,

sentí la hoja

avanzando a través de mi carne

y me saqué el corazón,

con mis manos desnudas

lo deposité ante ti

vibrando, todavía palpitando,

sangrante,

tú permanecías

mirando hacia otro lado,

entendí tu silencio

así que lo cogí de nuevo

y lo comí,

sentí el dolor

sentí como mis dientes lo rasgaban lentamente,

la sangre descendía por mi garganta

mezclándose con lágrimas silenciosas,

tragué y escupí

escupí y tragué,

no quise retroceder,

de algún modo me pareció más apropiado

tener ahora un agujero

donde un día estuvo mi corazón

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yo te haría las siguientes preguntas…

Publicado: 3 febrero, 2010 en General

Obscure, ensayos Botànic Oct. 2009. (foto Samuel Domingo)

Hola ……yo, por mi parte, y para comprender mejor el proyecto que tienes entre manos, te haría las siguientes preguntas   (Virginia):

Virginia: ¿Cuál es tu propósito cómo artista en tus obras?
m: Como personas pretendemos muchas cosas y diferentes. si tuviera que decidirme por una… aspiro a lograr  una vivencia, lo que llamo una “revolución sensible”. Sobre todo trato de experimentarlo yo mismo para que también la vivan los demás y compartirla. Me gusta cambiar las cosas. Creo que la vida, el arte y el escénico en concreto debe tener un porcentaje considerable de espíritu de revolución.
Virginia: ¿Qué es lo que te motiva para trabajar?
m: La curiosidad creo que es el percutor en la mayoría de los casos. La vida está llena de motivaciones, algunas de ellas muy distintas, incluso enfrentadas. Lo que me inquieta, lo que me incomoda, lo que me molesta, lo que me duele, lo que me atrapa y me fascina… las cosas que me provocan estas sensaciones y sentimientos suelen aguijonearme. Es difícil definirlo en pocas palabras, pero creo que en general lo que más me atrae es lo desconocido. Me interesa hablar de lo que no sé, me gusta escarbar, destapar las cosas, quitarles el polvo. Igual es una excusa -no lo se-  para embarcarme cada vez en un viaje sin rumbo definido, a la búsqueda de algo que no sé exactamente lo que es. Se trata de un ejercicio intuitivo. El reto, el descubrimiento y la aventura me provocan emoción. Lo sabido y en orden establecido de antemano,me aburren, no me suscitan interés.
Virginia: ¿De qué manera involucras a otras personas en tu trabajo?
m: Nunca me lo he planteado de esa manera, pero revisando lo hecho hasta ahora, creo que más bien lo preparo todo para que entren, una invitación, dejar la puerta entornada. En el pasado he intentado aplicar mucha energía, incluso a veces forzando las cosas y no han funcionado.  Ahora lo vivo un poco más relajado en ese sentido. Las personas y las cosas deben de fluir, que vengan por sí mismas y estar ahí para darnos cuenta.
Virginia: ¿Cómo relacionas una idea, una sensación, un material con el proceso de trabajo?
m: Las sensaciones son los gérmenes  de mi trabajo, la idea es la cristalización de esos gérmenes y ese trabajo en sí es la cristalización de la idea. El proceso, es asistir a todo ese viaje, esa combinación y materialización de partículas. Me lo tomo como una experiencia vital, un juego de aprendizaje entre lo consciente y lo inconsciente.

Virginia: ¿Cómo juzgas la viabilidad de las ideas?                                                                                                                                                                                                                                                                                                              m: En cada paso que damos se producen pérdidas y ganancias. Hay un refrán que retrata mi visión general como persona y que también es aplicable a lo artistico: “Hay que tener aspiraciones elevadas, expectativas moderadas y necesidades pequeñas”. Es parte del proceso, la búsqueda del equilibrio y la madurez necesaria para acertar en nuestras decisiones, sobre todo en aquellas en las que sospechas que no tendrás una segunda oprotunidad. En cierta manera, cada momento es único e irrepetible.
Virginia: ¿Hay una disonancia o una conexión entre la forma y el contenido de lo que creas?
m: En general lo veo como una comunión entre ambas. Para mi son partes identificables  y a la vez indisociables ya que juntas constituyen un trabajo. Una me lleva a la otra, no intento imponer un orden entre ellas.
Virginia: ¿Aceptas algunos principios específicos del teatro como comienzo, final, linea de tiempo, y el espacio compartido entre los espectadores y el intérprete?
m: Hay que ver primero lo que uno entiende por teatro. Lo que ocurre en gran mayoría hoy día y desde hace muchos años  para mi es más la espectacularización del teatro. Eso es algo de lo que intento huir. No tengo prejuicios a la hora de utilizar varios y diferentes lenguajes. Las normas establecidas en nuestra sociedad son difíciles de driblar, es dificil escapar de convenciones, del sometimiento, de lo establecido, etc.
Me gusta la afirmación de Artaud: “El teatro es la ceremonia donde a la comunidad le es dada la posesión de sus propias energías”.

¿Qué papel desempeña el público en tu obra?
m: El público está claro que es esencial si queremos que esta vivencia ocurra. Me gusta sentirme parte de esa comunidad. Es un juego de distancias y de proximidades la que se lleva a cabo -o me gusta llevar a cabo- entre mi cuerpo, mi mente  y la de los demás. Trato de que abandonen su posición de meros visores: Lo considero  parte del trabajo de la pieza. Ranciere habla de que al espectador se le tiene que proponer un espectáculo de algo extraño, inusual, que queda como un enigma y la misma situación planteada exige que se investigue la razón de ese extrañamiento. A mi me gusta esta idea, de momento.